Propoli

propoli

Sustancia natural con notables propiedades higienizantes e antiinflamatorias, el própolis es producido por las abejas que recogen la resina de los brotes y de la corteza de las plantas para transformarla en material de construcción, defensa y antisepsia de la colmena. Su nombre deriva de esta función de protección de la casa-colmena que proviene del griego “propolis”, que significa “delante de la ciudad”.

Existen diferentes variedades de própolis ya que, según el período en el que se recoge, el tipo de vegetación y la especie de resina, cambia la composición química de la sustancia, además del color, el aroma y el sabor. El própolis es rico en minerales, vitaminas y aceites esenciales y posee varias propiedades, algunas de ellas son: antibióticas, antiinflamatorias, antioxidantes, antivirales, anestésicas, cicatrizantes, antisépticas, vasoprotectoras. El descubrimiento y el empleo del própolis como remedio natural para muchos males data de tiempos antiguos.

Por ejemplo, ya en el 1600 A.C., la civilización incaica utilizaba esta sustancia para curar las infecciones febriles. Los romanos la utilizaban para curar las heridas; mientras que en el Medioevo se aplicaba en el ombligo de los recién nacidos para evitar infecciones y se utilizaba también para proteger la garganta. Hoy en día, la investigación moderna ha reconocido las virtudes del própolis y lo ha definido un verdadero “antibiótico natural” capaz de reforzar las defensas del organismo contra virus y bacterias.