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1. EL CALOR
El calor, que
llega al interior del oído, fortalece la irrigación sanguínea y
ayuda ablandar la cera;
2.
LA ASPIRACIÓN
El aire caliente que
sube crea, con la combustión, un efecto de aspiración ("efecto chimenea")
en la base del cono, favoreciendo la eliminación de las impurezas
y los depósitos en el canal auricular. Además, libera los poros
cerrados y regenera la respiración cutánea ayudando, al mismo tiempo,
a restablecer la correcta tensión del tímpano después de haber sufrido
alteraciones de presión debido a estancias en la montaña, viajes
en avión, baños o inmersiones submarinas, que pueden crear la molesta
sensación de los "oídos tapados".
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